miércoles, 23 de octubre de 2013

METEOROLOGÍA DE TITAGUAS 2ª parte

El Turia abandonando las riberas de la  Rebollosa, receptor de las abundantes fuentes de Titaguas y eje de las laboriosas mediciones de Clemente.


I.- Sobre la salud del autor.
Lo primero que llamó nuestra atención al revisar la ordenación por fechas de las mediciones de temperaturas que Simón de Roxas realizó entre  1820 y 1825 fue la evidencia de la realización de un plan trazado de antemano.
Al igual que en las mediciones denominadas “nivelaciones” desde la cumbre de Mulhacen hasta Castell del Ferro, (1804_5) su autor perseguía un doble objetivo:
1.-Recogida de datos de los factores abióticos o ambientales: variaciones altitudinales en el caso granadino,  variaciones estacionales  de las temperaturas en el caso titagüeño.
2.-La correlación de estos con los fatores bióticos mediante recogida y clasificación de los vegetales,  líquenes y plantas vasculares mayormente en Sierra Nevada, hongos musgos, líquenes y plantas vasculares en Titaguas.
 Lo que  convierte al visionario Clemente en adelantado pionero de los estudios de ecología, pues es en la valoración de la  influencia de estos parámetros en los ecosistemas donde esta ciencia despega de la geología_edafología, la climatología_meteorología y la botanica_zoología.
¿Cuando se van las golondrinas, cuando están maduras las vides, cuando salen los rebollones? Variaciones sobre un mismo tema en este caso  titagüeñas a los interrogantes granadinos: ¿Por que aquí ya no crecen palmitos, hasta donde vegetan los olivos, donde empiezan a vegetar las sabinas?

Aprovechar mediciones para recolectar plantas y asociarlas a los datos, una ocurrencia de Clemente que le abrió las puertas a la comprensión de los ecosistemas.

Lo segundo que nos llamó la atención fue - pura admiración -  la mente privilegiada y el corazón a juego que tenía Simón de Roxas, ¿pero le aguantaba el cuerpo?.
En su autobiografía Clemente señala fechas al declive y deplorable estado de su salud
que le impiden por ejemplo completar su colaboración para la reedición de la Agricultura General Herreriana, a la que ya vimos (post de agosto 2013)  que Sandalio Arias no dudará en echar un cable.


Como una brava paloma torcaz  herida que sigue volando, Clemente aún  colabora con Lagasca en el laborioso diseño del acondicionamiento y  la recepción formal del último tesoro que salió de Nueva Granada, como así lo manifiesta D. Mariano en carta a Humboldt  desde su exilio londinense en la significativa fecha de 3 Mayo de 1827 cuya narración seguimos:


D. Mariano Lagasca (1776-1839)

“Sabedor de que se habían perdido muchísimos objetos de otras expediciones semejantes, y deseando evitar sucediese otro tanto con los de la de Mutis, antes de entregarme de ellos, pedí al Gobierno, que el Capitán Don Antonio Van-Halen, me los entregase con toda formalidad bajo rigurosísimo inventario, y que asistiese a este acto otra persona inteligente. El Gobierno así lo mandó, y nombró al efecto al Dr. Dn.
Simón de Rojas Clemente, Bibliotecario del Real Jardín botánico. El señor Van-Halen, aunque no es naturalista, es un oficial de mérito distinguido, que se había educado en una de las escuelas de la Marina Real española, de donde pasó al Ejército de tierra durante la guerra contra Napoleón; apreciaba mucho lo que con tanto cuido había traído, y tuvo la imponderable paciencia de asistir puntualísimamente a toda la
entrega, auxiliándome no poco en la coordinación de los manuscritos.
Los inventarios están hechos con la mayor escrupulosidad; todas las hojas de los manuscritos están rubricadas por los tres; de manera que ni un solo dibujo, ni una cuartilla de manuscrito puede faltar sin que sea por culpa del encargado de ello. Otro tanto hice con la parte de herbario que yo pude colocar. Si algo faltare no será por falta de previsión al formar los inventarios, será por descuido o por inmoralidad del
encargado, como sucede actualmente con los objetos correspondientes a las expediciones del Perú y Chile, y de la Nueva España.
Los estantes están pintados al ólio, tienen puertas dobles; además están forrados en hojalata por la espalda y por todos los costados para que los ratones no puedan jamás horadarlos. Los manuscritos y dibujos están además dentro de unas cajas bien cerradas que se embuten en nichos practicados al efecto en dichos estantes. El papel para el herbario es de folio mayor y de excelente calidad, hecho al efecto, y a toda mi
satisfacción. La pieza o salón, es enjuto, y el más fresco de todos los edificios del jardín en el verano, en dicho salón hay una mesa suficientemente ancha y del largo del mismo salón, sobre la cual pueden compararse a la vez más de doscientos esqueletos de plantas.
Hecho el inventario de los dibujos, y casi para concluirse ya el de los manuscritos hice presente al Gobierno mis ocupaciones, le pedí un profesor que me auxiliase, proponiendo à Dn. Simón de Rojas Clemente y los libros necesarios para la publicación, y los antecedentes indispensables para formar la historia de la expedición. Se nombró a Clemente como yo pedía; pero sobre los libros y demás aún no se me ha contestado.
Ignoro si después de mi salida de Madrid el 4 de abril de 1823 habrá adelantado alguna cosa en los trabajos de esta expedición mi difunto amigo Dn. Simón de Roxas Clemente. Si algo ha hecho, seguramente será muy poco, ya porque este encargo lo miraba él como un estorbo que le impedía perfeccionar sus propias obras; ya por el estado valetudinario de su salud desde 1819, y ya porque desde la entrada del Exto.
de Luis 18 en Madrid hasta el Septiembre de 1825 estuvo separado de su destino, y desterrado de la Corte por haber sido diputado en 1820 y 21. El conjunto de estas circunstancias, y el dolor que le causaría, como amigo que era de la libertad, el ver à su Patria sumergida en los horrores de la esclavitud, me persuaden tristemente que poco habrá adelantado.”

Alexander Von Humboldt (1769-1859)  naturalista y viajero aleman admirado por Clemente.


No resulta demasiado difícil percibir en ambos naturalistas cierta aprensión a estos materiales pues tanto a Lagasca como a Clemente no debía ocultárseles  el carácter de despojo de guerra, que probablemente en ellos, pesaba más que el inestimable valor científico de la colosal obra de D. Celestino  y nos resulta sugerente pensar que particularmente Clemente no debía ignorar la afición a la recogida de datos sobre el clima del gran naturalista, discípulo del maestro Mutis, patriota y mártir: Francisco José de Caldas.

Francisco José de Caldas (1768-1816)
Ciertamente Lagasca pone fecha a un primer ataque de la enfermedad- fiebre amarilla- que acometió a Clemente, en el curso del cual inevitablemente tendría ocasión de familiarizarse con una prosaica actividad: tomarse la temperatura.
Véanse de este mismo autor- su compañero y amigo- otra valoración en esa misma época, del estado de salud de Clemente en los comentarios a la supuesta autobiografía publicada tras su fallecimiento en la Gaceta de Madrid:





Nosotros si sabemos de sus trabajos en este tiempo y desde luego para Clemente no fueron de poca importancia.
Logró restablecerse lo suficiente para continuar la labor con una abnegación y esfuerzo del que estas mediciones, que difícilmente seriamos capaces de repetir con los medios actuales sin un costo elevado, son sólo una muestra, pues además de hacerlas a sus expensas, asociandolas a los vegetales que a la vez recolectaba, se obró una casa, mantuvo un huerto, continuó sus escritos y correspondencia, todo con unos medios tan irrisorios como heroicos.
 Solo añadiremos una prueba más: Colmeiro señala en su transcripción de Plantas de Titaguas: “. . . Unos 140 son los hongos de Titaguas descritos por Clemente en el otoño de 1824...”
 Su singularísimo pulso con su propio destino tenía premeditación ( sabemos  que hay constancia documental de un  termómetro de Reamur  que le fue prestado a Clemente por el Jardín el 10 de noviembre de 1820. (Comunicación personal de su biógrafo F. Martín Polo), no tenemos noticia de la carta de marzo de 1826 que menciona Lagasca, de la que agradeceríamos. . . .

Actual fuente de la Tosquilla

II.- El cambio climático.
Tal vez estas notas exciten la curiosidad de algún climatólogo profesional o aficionado, pues verdaderamente la repetición actual de las mediciones  200 años despues es factible.
La mayoría de los numerosos manantiales y enclaves que visitó Simón de Roxas siguen fluyendo, pero la magnitud y el coste de la tarea no es manca.
No siendo especialistas en este campo poco podemos aportar más allá de la ayuda desinteresada de amantes y regulares conocedores del territorio, pero establecer un plan de trabajo con las adecuadas directrices de esta ciencia en el s.XXI nos sobrepasa.
Habitantes más de 20 años en La Rebollosa vinculada a  cuatro de estas aguas titagüeñas: la Fuente del Rebollo, el Turia, el reguero del Batán y la Fuencaliente del Cañar, restauramos esta última, perdida la anterior restauración de los antiguos renteros y la hemos analizado (es bicarbonatada cálcica) y medido su temperatura en numerosas ocasiones, oscila entre 13º y 13,5 º Celsius, saque cuentas el que quiera.

Lecturas complementarias
Tentativa liquenológica Andaluza
Ocios de los españoles emigrados Julio 1827
Dos cartas inéditas de Lagasca a Humboldt
Hª Civil, Natural y Eclesiastica de Titaguas



viernes, 27 de septiembre de 2013

METEOROLOGÍA DE TITAGUAS 1ª parte


Anotaciones originales de Clemente en el manuscrito de Titaguas. Fotocopias cortesía de F. Martín Polo.



Durante cinco años, de principio a fin del que sería su último ciclo como habitante en Titaguas, Simón de Roxas tomó las temperaturas de sus manantiales y cursos de agua contrastándolas con las del aire, las anotaciones realizadas
 – probablemente sobre el terreno - en los lugares referenciados con fecha y en ºR 
( grados Reamur x 1,25= º Celsius o centigrados ).
Nuestro autor seleccionó entre las numerosas fuentes de su área, no solo abarca el término del pueblo. Así hay alguna como la Fuente del Pino que nombra en sus escritos de Titaguas que no midió. 
Si se piensa en la orografía del terreno, las vías de comunicación de la época y las menguadas fuerzas con que acometió la empresa, resulta aún más admirable 
y sobre todo inexplicable que estos datos, sin parangón en la ciencia de sus días, reunidos con tan gran esfuerzo no quedaran más elaborados, 
habiendo llegado hasta nosotros como un verdadero puzzle inteligible.
Podemos aventurar varias hipótesis, la más plausible resulta de
 la abrupta interrupción del trabajo, al ser requerida
 - probablemente por iniciativa real - la presencia del autor en la Corte, emprendiendo viaje a Madrid en fecha próxima a la última anotación, tras el
cual el autor no regresó al pueblo.
Comoquiera que la trascripción  que hicieron para Historia
Civil, Natural y Eclesiastica de Titaguas   de E.Tello y F. Martín (2000), págs. 33 a 38,  conserva la estructura original del manuscrito - enormemente liosa -
por estar las fechas de las mediciones mezcladas en anotaciones de fechas y lugares  desordenados - tras esta ordenación  de los datos resulta:




martes, 6 de agosto de 2013

THURIFERAS: Pasado y presente.


Cuando la ví a finales de marzo pensé que la trasplantarían, luego vinieron los temporales . . .


El viajero que transite este verano la preciosa CV-350 desde La Yesa por el Collado de Alpuente, hasta el límite provincial en dirección a Arcos de las Salinas (TE), advertirá las mejoras realizadas esta primavera pues según  la entidad promotora:
. . . las obras indicadas tienen por objeto la ampliación de la plataforma de las carreteras CV-350 y CV-354, en los puntos kilométricos indicados en el plano adjunto, mejorando notablemente la calidad de vida de los vecinos, así como aumentando las condiciones de seguridad y comodidad y reduciendo los tiempos de recorrido del tráfico de paso.
Efectivamente se trata de un tramo de montaña, donde no es raro en invierno encontrar la vía nevada, siendo además acceso obligado a las diversas aldeas septentrionales alpontinas y a sus explotaciones, fincas agrícolas y montes.
Desgraciadamente las medidas de calidad ambiental no han estado a la altura de la importancia del entorno, nos encontramos en uno de los paisajes más singulares de la Comarca Serrans o Serrania del Alto Turia, cuyos esforzados habitantes han mantenido un entramado de agroentornos característicos - las “Hoyas de Alpuente”-  en un mosaico de sabinares albares y roturaciones abancaladas de alto valor ecológico, paisajístico e histórico.
Lástima que la sensibilidad hacía esta venerable pero indefensa especie no haya sido atendida por los técnicos, ni contemplada en las preceptivas medidas correctoras del impacto ambiental (parece que para estas actuaciones en Valencia  no existe guardería forestal ni SEPRONA). 
Actuaciones de este tipo contribuyen bien poco y mas bien alientan las sospechas de los que estiman que cuanto más degradadas y vacías estén estas zonas, menos problemas para expoliar sus recursos: territorio, minas, bosques . . .
Omitimos mostrar por ejemplo como quedó la zona del acopio de tierra para esta obra, para no herir la sensibilidad de los lectores.


https://www.dival.es/sala-prensa/content/obras-de-ampliacion-de-plataforma-en-la-cv-354-y-cv-350-obliga-al-corte-de-ambas-carreteras-


Recientemente la Universitat de Valencia y el Ayuntamiento de Aras – vecino de la zona, y poseedor igualmente de esplendidas sabinas albares - han realizado unas interesantes Jornadas de encuentro, la puesta en valor de los recursos naturales y paisajísticos se evidencia como una de las alternativas para revitalizar el problemático futuro de esta demográfica y económicamente desfavorecida periferia de la fachada litoral valenciana.

Los alpontinos – unos hombres muy altos que cogen mucho trigo - siempre han despertado la admiración de sus vecinos, su territorio fue un opulento reino Taifa en tiempos de  Sharq al Andalus y era famoso en tiempos de Simón de Roxas por su productividad cerealista y agropecuaria, unido esto a  su privilegiada situación estratégica en las rutas meridionales del sistema ibérico, harían escenario estos parajes de varios episodios en las guerras carlistas, pocos años más tarde de que los anduviera su vecino titagüeño.

Para Simón de Roxas a menudo su pueblo y su comarca eran lo mismo y despertaban en él  profundos sentimientos, pues como viajero y naturalista romántico se vinculaba  afectivamente a los paisajes.
En 1817, Clemente no estaba en su mejor momento, a los problemas de subsistencia se sumaban los de una penosa enfermedad – la fiebre amarilla – y una pertinaz oftalmía, problemas que  le impedían trabajar cuando tal vez más lo necesitaba, en esos días colaboraba en una nueva reedición  de la Agricultura General de Alonso de Herrera, en la que no pudo participar todo lo que hubiera deseado. 
A menudo se ha tratado de la profunda amistad que le unía a Mariano Lagasca, pero no era su único compañero. D. Antonio Sandalio Arias Costa (1764-1839) estableció con Clemente una especial comunicación, basada en un profundo respeto y admiración, sazonada por sus inquietudes profesionales y aficiones comunes, que generó una complicidad como vulgarmente se dice para toda la vida. Al tratar enebros y sabinas en la mencionada obra, voces que el profesor Arias se encargó de redactar, podemos apreciar huellas de  nuestro Simón de Roxas, cuyos paisajes alpontinos son aquí evocados.


Anexo 1 : Juniperus en la edición de la Agricultura General de Alonso de Herrera de 1817. Tomo II,  extacto de págs.315 y 316.
El resto accesible desde: http://bibdigital.rjb.csic.es/spa/Volumenes.php?Libro=16



 


( 315 )

El juniperus phoenicia de Lineo es otra especie de sabina que abunda mucho en España, hallándose constantemente en los climas templados, o al menos no muy frias, pues se observa que en estos no prospera. Su tronco es grueso, sus últimos ramitos muy romos ú obtusos, las hojas son muy obtusas, de color que tira á verdegai, y casi doble largas que en la sabina terrera 6 comun , aunque de su mismo anchor y hasta veinte por lado en cada pulgada del ramito: las bayas son gordas, del diámetro de unas cinco lineas, menos ir­regularmente redondas que en la especie anterior, y de un color ro­jo, sostenidas por piezecillos generalmente mas cortos y casi hori­zontales. En Alpuente y otros pueblos comarcanos la emplean para bardas, y usan de su madera para horcones de emparrado y para varas de sacudir los nogales: tambien hacen de ella, aunque no tan frecuentemente como del enebro comun, las estaquillas para clavar los corchos de las colmenas ; y por último se sirven de la parte in­terior o corazon del leño, que aquellos naturales llaman meliz , para alumbrarse, formando unas teas que dan la luz muy clara.

El juniperus thurifera de Lineo, o sea el enebro que da el incienso, juniperus hispanica de Lamarc, quiere tierras frias. Su tronco es muy grueso, el mas alto de la especie y de abundante me­liz, el cual da una llama o luz muy clara. Tiene las hojas muy azuladas y agudas, y su fruto es negro-azu­lado, y muy grueso. Hállanse montes enteros y de grande esten­sion de esta planta desde Teruel hasta Alpuente, donde dan al ga­nado su hoja, y gayuba o frutillo, para alimentarlo en el invierno, y la conocen con el nombre de trabino o trabina. El Sr. Clemente, que ha estudiado detenidamente el género juniperus , y á quien de­bo todas estas noticias, ha encontrado en Sierra Nevada ( donde la llaman sabina Real) un individuo que tenia diez pies de altura, y su tronco hasta siete de circunferencia. Los pastores del reino de Granada hacen escelentes violines y castañuelas con su madera.
La sabina chaparra ( juniperus radicans, spec. nova Clemen­te), es la mas pequeña de todas: sus ramos rastrean por el suelo, y van echando raizes de trecho en trecho: no se halla sino en tierras


( 316 )
muy frias, como las de la Yesa en dicha comarca de Alpuente.
Por lo que queda espuesto conocerá cualquiera que el conoci­miento de todas las plantas de este género, tanto de los enebros pro­piamente dichos, como de las sabinas, es de la mayor importancia en agricultura. Desde luego se echará de ver que estas plantas son las mas á próposito para poblar las cumbres y colinas de las monta­ñas, cuya temperatura no admite otra vejetacion: lo son asimismo para aprovechar los terrenos áridos, secos y arenosos, aun aquellos cuyas arenas son movidas por los vientos de un lado á otro ; y por eso son escelentes para cerrar las heredades, formar setos, bosqueti­llos de invierno y otros muchos usos á cual mas ventajosos.
Asi por lo que hemos manifestado en el contesto de esta adicion, como por las nociones que se tienen de la rusticidad de todas estas plantas, conocerá cualquiera que para su cultivo ningunos cuidados particulares exigen. Si en el término del pueblo, o en el de los co­marcanos, se crian con abundancia, bastará trasladar la planta nue­va que se necesite, y plantarla en el sitio que se quiera cercar para conseguir un buen cierro; y aunque d terreno sea seco, árido y dé­bil, es seguro su arraigo tomando las precauciones indicadas en otras adiciones: mas si no hubiese proporcion tan favorable, puede reco­gerse la semilla donde la haya, y verificar la siembra de asiento en el parage designado. Lo mismo puede hacerse para poblar un terre­po cualquiera de los que á su vejetacion convienen. El labrador ha­brá cumplido siempre que, preparada antes la tierra con una labor regular, siembre las semillas, y preserve despues las plantas del dien­te devorador de los,ganados, a lo menos en los primeros años.
¿Cuántas y cuán solidas ventajas se proporcionarian á la patria si muchos de las terrenos estremadamente débiles, los cerros y las montañas altas y descarnadas se poblasen de enebros, sabinas y demas árboles y arbustos de semejante naturaleza ? y cuán útil seria para los progresos de nuestras fábricas este aumento de combustible y de maderas? Pocos lo desconocen ; pero me temo que á pesar de las razones que puedan esponerse para persuadirlo, nadie se resuelva á emprender una nueva plantacion en las playas, en las eminencias, y en terrenos infructíferos o que llamamos malos. A.

. Anexo 2. En su Hª Civil, Natural y Eclesiastica de Titaguas, Simón de Roxas coincide con las notas de S. Arias, al tratar las sabinas albares da sus denominaciones latinas - Juniperus hispanica (Lam.) hoy en desuso y thurifera L. actualmente admitida y añade: Tierra fria, se da su hoja y gayuba al ganado en invierno. Su meliz da luz muy clara y arde como tea.
Al tratar del pino rodeno (P. pinaster) señala: El mucho consumo de su follage disminuye aprisa en Titaguas esta util especie,mientras los de Aras atenidos a la trabina, lo desestiman para el ganado.
La coincidencia permite aventurar que pasó notas del listado de plantas de Titaguas, que inició en su primer periodo de residencia [1812-1814] a las adiciones de esta restauración de la obra de Herrera.


Anexo 3. Se  supone arbol sagrado de los iberos, ya los romanos apreciaban su incienso que proviene de unas pequeñas gotas de resina que por exudación  se disponen aisladamente en la superficie de la corteza de los ejemplares añosos, cuando esta fresca tiene un color cristalino y permite su agregación en bolas objeto de comercio que se compraban al peso. Sucedaneo a todos los efectos del verdadero incienso, exudación de arboles del genero  Boswellia en varias especies de oriente medio y Asia: (sacra, cartieri, thurifera . . . ).  
Denominación comercial frankincense, usado en perfumeria, aromaterapia (aceite esencial), magia y por supuesto en la liturgia cristiana.

Muchas de las edificaciones locales: ermitas, casas, pajares, corrales etc. de la parte septentional de la comarca tienen sus vigas de trabina, al ser esta madera imputrescible y no atacarse por los xilogagos, en ocasiones es más antigua que la edificación en que se encuentra, un verdadero legado que se estima enormemente prestigiando el inmueble y que es objeto a considerar en particiones y herencias.
Actualmente de la recuperación de los derribos, estos materiales se usan para rialdas de chimenea y mamperlanes de escalera. Antiguamente para ventanas, marcos, cantareras, rebostes, tablas para estanterias, muebles - sobre todo mesitas- artesas y arcas pues toma bien el pulimento y es considerada tan noble como el nogal o el castaño. Antiguamente tambien muy apreciada en la contrucción naval.

Anexo 4. Distribución de J. thurifera en el mediterráneo occidental.

.
En http://n.montes.free.fr/images/carte-us.gif

Anexo 5.
TURIFERARIO
La palabra *turiferario* designa a un monaguillo o acólito /turifer/ que en los
rituales religiosos cristianos porta el incensario ahumando con perfume
quemado los objetos religiosos o imágenes, o a los obispos u oficiantes
revestidos de ceremonial. La palabra latina, /turiferarius/, se forma a
partir de /tus, turis/ <incienso>, el verbo latino /fero/ (llevar) y el sufijo latino de
relación -ario.
En realidad la palabra y la práctica no gustaba demasiado a los PRIMEROS padres
 de la iglesia, que la asimilaban a sinónimo de idólatra:
               "el que lleva incienso a quemar a los ídolos"
práctica condenada por los cristianos del s. IV (ver por ejemplo
Prudencio en /Apotheosis/, 292). Es por eso que cuando la asumieron
gustosos, para no contradecir tales escritos, se fue abandonando el
término "/tus, turis/" para sustituirlo por /incensum/.
Ellos no quemaban "/tus/", sino "/incensum/". Aparte de que a veces no disponían
siempre del preciado y caro incienso de Arabia y las Indias y quemaban
otros productos, se sustituyó incluso cuando sí lo utilizaban, como si
cambiando el nombre, cambiara la práctica.
En el lenguaje culto todavia actualmente se llama metafóricamente turiferario,
a cualquier adulador servil y acólito permanente de otro personaje, partido
político, régimen, etc., o quien sea, cuya ocupación principal es el
halago y aplauso ciego de cualquier manifestación de su "ídolo".



A principios de Octubre 2013 tras una muy detenida inspección en vistas a trasplantarla pues nos temiamos esto. 





 No es viable pues la mutilación dada la sección de las raices principales ocasionaría un trauma de trasplante que hace desaconsejable esta operación.
Tal vez con el conocido sistema trasplat, que esta fuera de nuestras modestas posibilidades.
La encomendamos a la Deva tutelar de las de su estirpe.






domingo, 21 de julio de 2013

VOCABULARIO TITAGÜEÑO DE INVERTEBRADOS

    Libelula origen imagen: http://jabola.files.wordpress.com/2010/06/libelula4.jpg?w=720&h=437






Titaguas: Insectos. Moluscos.

Los nombres que trae el Diccionario de la Lengua en el mismo sentido lleban D; los que solo traen otro sentido n; los que en ningun sentido trae N.

A
Abeja. . . . . . . . . . . . Apis Melifera L.
                                    Apis Species Sylvestres.

Abejorro. . . . . . . . . .Sphex Spinifex L.   Abejon 
                                    Omne insectum zumbante

Abispa . . . . . . . . . . . .Vespa vulgaris L.
                                       et aliae Vespae

Araña . . . . . . . . . . . . Aranea.

Arna (1). . . . . . . . .. . .Phalaena Vertianella L.   Polilla
           
Arrapaculo. . . . . . . .  Forficula Auricularia L.  Cortapicos.

B
Babosa (2)                                                               Limava.
Baquetas (Asi en. . . .Helia Montana L.     Caracol Blanco
Valencia)

C
Caballito de Nª. . . . .Señor (3) Mantis.
Caballete (4) . . . . . . .Libellula.
Cantaria  N (15). . . . Meloe Majalis L.      D Carraleja
Caparra. . . . . . . . . . . Acarus       Garrapata
                                      sp. nov.
Caparron. . . . . . . . . .Ricinus  Rezno
Caracol blanco. . . . .Helix Montana L.
Caracol comun. . . . .Helix Pmatia Gmel.
Caracol moro. . . . . . Helix  Nigra
o  negro                    
Caracol Negro. . . . .  Helix Lucorum L.
Caracola. . . . . . . . . .Helix Decollata L.
Caracolilla (6). . . . . Helix
Corca. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Carcoma
                                                                                Polilla de la madera
Chicharra verde
Chicharra negra. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Chicharra
Chinche. . . . . . . . . Cemex Lectuarios  L.

D

Draga. . . . . . . . . . .Larva Libellulae

E
Escarabajo . . . . . .Scarabeus.

G
Gorrinos de S. Antón (7) Oniscus Assellus L.
Grillo (8). . . . . . . . .Acridia  Saltamontes
Gruga . . . . . . . . . . Larva Pyralisvistis.
Gusano de Luz. . . .Lampyris Splendidula  Luziernaga y Gusano de Luz
Gusano de Seda. . .Phalaena Mori L.
I
Ilamaria(9). . . . . . .Larva.

L
Ladilla. . . . . . . . . . Pediculus Pubis L.
Langosta. . . . . . . .Gyllus Sp. nov.
Lobo de Uerta. . . Gryllus Gryllotalpa L.   Larva

M
Mazarron. . . . . .Apis Melifera L.        Mas. Zángano
Mosca. . . . . . . . Musca Domestiva L.
Mosca de Mula. .  Hippobosca Equina L. Mosca borriquera
Moscarda (10). . . Ova Illuscae
                                 Ova Apis Mellif.
Mosquito (de bodega) Culex

O
Ormiga. . . . . . .Formica Rubra
                            Atra y caespitum
P
Palomilla. . . . . . .  Papillo. . . . . . . . . . . . . . . . Mariposa
Panderola (12). . .Blata Orientalis L. . . . . . . .Corredera
Piojo. . . . . . . . . . .Pediculus Humanus L.
Polilla (13)
Pollo de colmena (14) Larva Apis Meliferae
Pollo pudrido. . . . . . .Larva Apis Meliferae. . . . Pilouero
                                      corrupta faetens

R
Ranilla
Rey de colmena. . . Apis mmelifera afemina . . . Reina
Rentella. . . . . . . . . Culex Pipiens L. . . . . . . . . . Mosquito

S
Sapo tendero (15). . Larva magna alba
                                     Coleopteri stigmatus
                                     tribus rubris.

T
Tabano grande. . . Tabanus Bovinus L.
Tabano pequeño.
Tejedor (16)

Z
Zangano (17). . . . .Apis Melifera L. Mas.
Zepo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Ormiga Leon

(1) Asi en Valencia
(2) Asi en valenciano y en Castilla la Nueva.
(3) Servatica en la Alcarria.
(4) Que se usan para pescar en el Turia. En la Alcarria Caballete del diablo.
(5) D Abadejo en . . . .  n Binatera en Aragon, n Paperas y N Mataombres en Alicante donde se  dice que mata el agua del cántaro en que se ha metido. n Areitaro en. . . .
(6) Asi en la Alcarria.
(7) Gorrinillas en la Alcarria y en la Provincia de Cuenca.
(8) Asi en la Alcarria y en la Provincia de Cuenca.
(9) De las mieses, ciruelas y otras plantas.
(10) Cresa en Madrid; asi y moscada en la Alcarria.
(11) En Madrid solo dan este nombre al Pap. Brasicae.
(12) Cucaracha en . . . . . Curiana en . . . . . . . . . .
(13) Por pocos.
(14) Asi en la Alcarria.
(15) Chicharron en la Alcarria.
(16) Asi y nadador en la Alcarria.
(17) Poco usado.

Edición electrónica de la trascripción de J.V. Martinez Perona, de 4 folios manuscritos originales de Clemente, publicada en el nª12 de revista comarcal La Serrania (Valencia) 4º Trimestre 1986.




Comentarios:
Trae la Hª Civil, Natural y Eclesiástica de Titaguas, un Yndice de las especies del Reyno Animal del Término. . “  , en la que los únicos invertebrados que aparecen son los gusanos (anélidos), aunque en réptiles y anfibios  salen escorpiones y escolopendras (¿?). Apenas aparece algún otro suelto (acaros, gryllotalpa) en el otro “Yndice alfabético de los nombres sistemáticos de las especies animales. . . “
Es pues en esta separada lista o índice que tratamos donde Simón de Roxas consignó estos taxones la mayoria insectos, pero no hemos podido determinar donde están los originales complementarios del cuerpo central de la obra y probablemente escritos en otro tiempo y lugar.
El Diccionario de la Lengua del que el autor se sirve tampoco podemos precisar de cual se trata, ninguno así figura en las obras  que Clemente manifiesta haber consultado o tenido presente para su Hª Civil. . .
Este afán de consignar las denominaciones vulgares locales y establecer las correspondencias con las voces en castellano y con las científicas en latin, de los objetos de historia natural, tan característico de los ilustrados del XVIII
presenta en Simón de Roxas uno de sus últimos y más aplicados investigadores por sus capacidades de científico naturalista y erudito  hombre de letras.
 Véanse por ejemplo biografias como la del P. Sarmiento
 http://es.wikipedia.org/wiki/Mart%C3%ADn_Sarmiento
o la de Ignacio Asso 
 http://es.wikipedia.org/wiki/Jord%C3%A1n_de_Asso


 Recientemente han sido publicados por la Biblioteca Digital Valenciana en edición electronica nuevos materiales inéditos de Clemente, disponibles con el nombre completo del autor en 
CONSULTA EL CATALOGO. http://bv2.gva.es/